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El lado B de Fabián Henríquez

El lado B de Fabián Henríquez

El volante de Godoy Cruz dialogó con La Página Bodeguera sobre sus comienzos futbolísticos, desde su niñez hasta convertirse en un jugador de Primera para el Expreso.

¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol?

-Arranque a los seis años en el club San Martín junto con mi hermano. El fútbol no me gustaba mucho. Luego, le fui agarrando el gusto a competir,  ya con siete años no me gustaba perder. (Risas).El club San Martín fue el cual me vio crecer hasta los once años que me fui a Rosario.

Ese tiempo que estuviste en Rosario, ¿Jugaste en algún club?

-Mi paso por la ciudad de Santa Fe fue para jugar en una academia llamada Duchini. Ahí estuve casi cuatro años. Hice mucho esfuerzo para quedarme ahí, ya que era muy chico y era la primera vez que me despegaba de mi familia. Lo pude superar rápido al  estar con muchos chicos de mi edad. No me costó mucho adaptarme porque me recibieron muy bien.

¿Por qué motivo volviste de Rosario?

-Cuando yo me vengo de Rosario había decidido no jugar más al fútbol. Ya tenía edad para trabajar y ayudar a mis viejos. No estábamos en una buena situación económica. Ellos siempre lucharon para darme lo mejor. 

Cuando volví, empecé a cosechar. Seguí jugando al fútbol, en la escuela de mi barrio. Fue ahí que un representante de Buenos Aires me vió jugando contra otro equipo de otro barrio. Luego me llevaron a jugar allá, al club All Boys. Ahí estuve seis meses. Como no vivía bien y no me gustaron ciertas cosas, llamé a mis padres y les dije que no quería estar más ahí. Me quería volver, asique regresé a Mendoza.

¿Cómo lograste llegar a Godoy Cruz?

-Después de tres meses, me contacté con Alberto Salomón. Él fue quién me llevó. Llegué a Godoy Cruz con 16 años. Recuerdo que tuve un gran entrenador, Andrés Morelato.

¿Qué lo hizo ser un DT especial a Andrés?

-Me enseñó muchas cosas, en lo personal y  futbolístico. Fue una persona que le tenía mucho afecto por las cosas que hizo por Leandro Lencinas y por mí. Igual que Hugo Moreno y el “Lechuga” Alaniz.

¿Cómo fue que decidiste que querrías ser futbolista?

-Cuando yo empiezo a jugar en Godoy Cruz, tenía todo. Me sentía muy cómodo. Tenía que cambiar mi cabeza. Gracias a mi familia que estuvo al igual que Morelato y Alaniz. Ellos ayudaron para que yo pudiera cumplir ese sueño que tenía, que era jugar en Primera División y así poder ayudar a mi familia.

¿Cualés fueron las sensaciones previas al debut y firmar contrato?

-Debuté con 19 años. Fue lo mejor que me pasó. Lloré mucho de la felicidad que tenía. Miraba para atrás y me decía a mí mismo que todo lo que había transitado con altas y bajas, al final tenía sus recompensas. Cuando firmo mi primer contrato (risas) fue a ciegas, porque ni lo leí. Solo firmé y me fui a mi casa a decirles a mis papás.

¿Qué objetivo tenés a futuro?

 -Llegar a mi mejor nivel futbolístico. Poder salir de esta mala racha y que Godoy Cruz se ubique dónde debe, peleando campeonato con los grandes.  Otra sería  poder seguir mi carrera en el exterior.

¿Cómo te describís como jugador?

-Como el “Hacha” Henriquez. Me gusta ir fuerte y quitar pelotas. Siempre fui así. Sé que debo cambiarlo. Y con el tiempo voy hacerlo (risas).

Alguna vez se te comparó con el “Gato” Lenz, ¿Qué sentiste en ese momento?

-Fue cuando jugamos la primera vez con Bernardi por Copa Libertadores. Sentí que estaba haciendo bien las cosas. Además, estaba muy orgulloso de mi mismo porque me estaban comparando con un gran jugador.

¿Surgen dificultades al entrenar con esta situación? 

-Es difícil la situación en la que está todo el mundo con respecto al trabajo. Por suerte tengo la finca del abuelo de mi novia. Puedo salir a correr y hacer ejercicio sin problema. Me grabó los recorridos y se los mando al profe. En casa hago ejercicio con lo que el club nos da para poder movernos. Hay que estar tranquilos. Cuidarse lo más que se pueda y esperar la vuelta a los entrenamientos.

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