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Desde Montevideo hacia la eternidad

La historia del Morro García en Godoy Cruz

Nació en Uruguay, creció en Nacional y se transformó en ídolo indiscutible de Godoy Cruz: Santiago García.

Luego de una carrera con muchos golpes y éxitos, en 2016, el “Morro” llegó a lo que sería su segunda casa. Aquél morocho charrúa, prometió marcar 10 goles en su primer torneo en sus primeras palabras en Mendoza. Comenzando de esa forma una historia de amor (promesa que casi cumple, ya que marcó 9 en 14 partidos).

Un 12 de febrero de 2016, el uruguayo marcó el inicio del romance que tendría con una provincia que lo enamoraría. En un complicado encuentro contra Independiente de Avellaneda, el “Morro” gritó gol por primera vez con su nueva casaca en un Malvinas Argentinas que aclamó su nombre.

Después de este gol, cada vez que el oriental saltaba al campo enamoraba más y más a los fanáticos de Godoy Cruz. Con su arrolladora personalidad, grito tras grito acostumbró a los mendocinos a generar abrazos cada vez que él estampaba la pelota contra la red rival.

Sus risas, sus goles, sus jugadas, sus declaraciones y todo lo que hacía era motivo de alegría para los hinchas. Rápidamente se guardó a la provincia en el bolsillo y, de a poco, al resto de los amantes del fútbol que hay en el país.

A base de goles, en la Superliga 2017/2018, el “Morro” se llevó el premio del máximo anotador con 17 gritos con su nombre. Esa misma temporada, llevó al “Tomba” a pelearle mano a mano el campeonato a Boca Juniors ilusionando así a toda una provincia.

Sus éxitos no pararían ahí, ya que el charrúa consiguió (con 51 goles) convertirse en el máximo goleador de la historia de Godoy Cruz en Primera División. 

Él ya nos había enamorado, no importa la camiseta que lleves puesta o al club al que alientes, era imposible no tenerle aprecio a ese tipo que se ganó el cariño de un país en el que no se suele querer al rival.

No sólo demostraba dentro de la cancha, ya que frente a los micrófonos también se destacaba. “No somos robots”, “Estoy esperando la bicicleta que me deben” o “Mañana no, es domingo y como asado”, fueron algunas de las perlas que dejó el goleador a la prensa.

Aunque sin lugar a dudas, su mejor declaración se daría en YouTube. Cuando el entrevistador le preguntó el motivo de su continuidad en Godoy Cruz (ya que era pretendido por muchos clubes del país y el continente), él respondió con un contundente: “Porque soy feliz”.

Su nivel era incuestionable, goles como su volea ante Newell´s o su tiro libre frente a San Martín de San Juan lo dejaban claro. Aunque desde el palco, con el paso del tiempo, algunas personas comenzarían a menospreciarlo.

Hasta que llegó un 10 de febrero de 2020. Por la Liga Profesional, Santiago Damián García Correa, marcó lo que sería el último gol de su vida. Con un hermoso remate de zurda regaló la sonrisa número 51 con la camiseta del “Expreso”. Los hinchas gritaron y le agradecieron como siempre sin saber que ese festejo sería el último.

Su recuerdo será imborrable, el “Morro” marcó para siempre la historia del club y del fútbol argentino. Pocas veces se da (en este deporte y en este país) que hinchas de toda la república quieran a un rival, sin lugar a dudas se trató de un ser sumamente especial que nos conquistó a todos los fanáticos del deporte rey.

A la temprana edad de 30 años abandonó el plano terrenal para ascender hacia la eternidad, más su recuerdo estará mas vivo que nunca en el corazón de todos los que tuvimos el placer de verlo jugar. Desde este humilde espacio solo queda darle gracias por alegrarnos con su alegría y prometer que su recuerdo durará para siempre.

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