Historia

Época dorada: los noventa y los héroes del barro

Los Héroes del Barro consiguieron el ascenso a la B Nacional en 1994

Cada pieza de la historia de Godoy Cruz fue indispensable. Los cimientos construidos desde sus inicios hasta la década de los noventa conforman un papel sustancial para el recorrido del club. Y así, de la misma manera, los años de gloria máxima serían parte de meras fantasías sin el hito consagratorio de los «héroes del barro».

Luego de su fundación el 1 de junio de 1921, a lo largo del tiempo el Expreso fue haciéndose de un lugar calificado en la agenda deportiva de los medios de noticias de la época. Con la progresiva escalada en el ámbito futbolístico, el primer torneo de Liga llegó en 1944, y sería, cuando menos, el propulsor que abriría paso a la serie de títulos provinciales conseguidos años más tarde.

Tras un largo tiempo caracterizado por grandes éxitos en los torneos locales, Godoy Cruz atravesó una sequía de 21 años: entre 1968 y 1989, las emociones brillaron por su ausencia. Sin embargo, la llegada del emblemático Alberto Isaías Garro a la dirección técnica ese último año, le devolvió al Tomba viejas alegrías y permitió que tocase, otra vez, un título de Liga Mendocina. Posteriormente, en 1990, el club revalidó el liderato y consiguió su segundo bicampeonato al mando de “Pancho” Ontiveros.

Las utopías más lejanas no tardarían en instalarse como verdades a conveniencia de la realidad bodeguera. Las competencias regionales se harían del agrado del Expreso, que emprendía una nivelación hacia arriba y ya no sólo participaba en ellas sino que era protagonista. Así fue el caso en los torneos correspondientes a 1989/90 y 1990/91.

Sólo debió esperar tres años para la épica que iniciaba una nueva faceta no sólo de su ya sostenida identidad, sino de la historia del fútbol mendocino. Godoy Cruz disputaría el Torneo Regional de 1993/4 con Alberto Isaías Garro a la cabeza –otra vez, el mentor de las gestas– y un prodigioso plantel surgido de la cantera, repleto de figuras, al que el DT bien conocía; consagrándose campeón, y obteniendo así el ascenso al Nacional B, hoy denominado Primera Nacional.

El 19 de junio fue el día de la efeméride que dotaría al Bodeguero de un camino provisto de las más grandes hazañas. El elenco mendocino había ganado el partido de ida de la final ante Guaraní Antonio Franco en el Feliciano Gambarte, con gol de Alberto Hipólito Naves. Resultado a favor, viajaba a Misiones para defender la ventaja.

En Posadas, la aguerrida vuelta concluía en empate sin goles. En efecto, Godoy Cruz festejaba el ascenso a la segunda categoría. Con Alejandro “Cachorro” Abaurre como goleador, marcando nueve tantos, y Claudio Machado bajo los tres palos, siendo figura y completando el total de los partidos, el Bodeguero dejaba a su paso: 22 partidos, 12 victorias, 6 empates, y sólo 4 derrotas.

El emblemático acontecimiento sellaba la huella imborrable de los «héroes del barro» en la vida del club para siempre, marcando lo que sería, aún hoy, la época dorada de la institución. Manchado, Villalobos, Iglesias, Oldrá, Osvaldo Almeida, Rubén Almeida, Franco, Marcucci, Ariel Pereyra, Abaurre, Naves, Lentz, De Lucca, Vargas, Cuello y Nuñez fueron quienes conformaron el plantel del inaudito logro; evento representativo del fútbol de Mendoza.

Los primeros contactos del Bodeguero con el Nacional B estuvieron dotados de resultados prometedores; tal es así que alcanzó la clasificación a los reducidos en más de una oportunidad. Finalmente, 12 años después, el 20 de mayo de 2006, Godoy Cruz llegaba a la máxima división por primera vez y, si bien en 2008 debió repetir el logro, a partir de allí, coronó en cada experiencia los esfuerzos de toda una historia.

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